Frenia

16.07.2024

Siento todo lo que puede ser sentido,

lo que ha sido sentido

y lo que será sentido.


Soles ancianos;

madura el horizonte en los caminos.

te adoro sol cuando lanzas rosas al aire

y tierra rosada al espacio.

¿Por qué los pájaros siempre están escuchando?

Algunas veces he oído pájaros

y he alucinado que sonaban como una palabra.

La palabra es la llama que baila ante nuestros ojos

en el sueño de las mil y una noches.


No soy un artista, soy un orientado por las voces

para actuar de esta manera:

necesito tocar cada piedra, enfrentar la tumba que he creado.

Ochenta y cinco veces he caminado esta calle;

olmos deshilachados en los extremos

como trozos de lana verde lima,

vibraciones, gotas de lluvia sobre mí cuando no llueve:

alguna vez degusté algo que no existía.

Ahora una anciana se ha metido en estos huesos.


Siento todo lo que puede ser sentido,

lo que ha sido sentido

y lo que será sentido.


La cura para la mordedura de una serpiente

es la leche del pecho de una joven virgen

que alguna vez fue un hombre.

Las paredes, el suelo o el techo,

respirando lentamente;

fragmentos del ruido se unirán.

¿Alguien más ve pasar la niebla blanca?

La voz se ha materializado:

la vaca sagrada nunca debe morir.


Se abre la noche y claros van los días

del cielo hacia el lugar donde ellos nacen.

La certidumbre de la inmortalidad me había sido dada

de forma material.

Todos son más adorables de lo que creen:

moléculas cubistas angulares, dispersas, irregulares

sacándoles el poder [a los tiranos]

y dándoselo a las Diosas y los Dioses de la vida

y a los niños, para que decidan lo que ellos quieran.


Siento todo lo que puede ser sentido,

lo que ha sido sentido

y lo que será sentido.

"Frenia" es un poema colectivo, hecho con retazos encontrados de personas que transitan o han transitado la esquizofrenia: artistas o de otros oficios, gente con su propio artículo en Wikipedia o su perfil en Reddit, habitantes de hospicios sórdidos u hogares cálidos… Una misma lucha se hace abrazo que une a todos. Y este poema se quiere sentir un dedo más que imprime su tacto en la piel abrazada.

Nada en él me pertenece más que los cortes de verso, los corchetes (fieles sin embargo a la intención de su autor) y cierto criterio o sensibilidad a frases que me parecieron francamente poderosas, rebosantes de poder mítico. Asimismo su título: la palabra esquizofrenia proviene del griego σχίζω (skhizō o dividir) y φρήν (phrēn o entrañas, lugar de las emociones, la voluntad y el intelecto, alma). Aquí, quedando solo la Frenia, alzamos el alma por sobre la división, verbo que nos ha costado caro a todos, no solo a ellos.

Siempre tuve una atención especial al fenómeno de la denominada —a veces con demasiada prisa— locura. Mis jardines de cariño por Hölderlin y Nerval vienen de antiguo, y crecen: cada relectura les es una primavera. Pero esto no me impide ver la realidad cotidiana, trajinada, de esta condición: el apoyo de los otros es crucial para que salgan adelante, sin olvidar su (nuestro) deber de informarnos, deshacernos de facilismos para contrarrestar las muy gratuitas discriminaciones que sufren a diario.

No todos los casos terminan en tragedias para ellos o terceros. Respondiendo una pregunta que nadie me hará, creo que debemos focalizar en algunos de los elementos más extendidos de los delirios asociados a la esquizofrenia: demonios que acosan o torturan con sus voces, sensaciones de tener omnipoder yavético, chips y control mental mediante la tecnología, conspiraciones mundiales o del mundo para con el individuo que sufre… Todos avatares del actual estado de cosas en la mayor parte del mundo, feroz e inquisitorialmente monoteísta (o en casos aun más tristes si cabe, su mera inversión satánica) que cercena cuanta expresión, sueño, búsqueda no se ajuste a su pequeñísimo lecho de Procusto, viejo bandolero griego cuyo apellido ha de ser Capital y cuya cama de tortura se corroboró tan minúscula como un recetario de pastillas, como un fusil, como una cruz, como un pasillo de manicomio, como un trabajo abúlico, como una pensión o menos, como un placer sin significado… No estoy siendo simplista: cada esquizofrenia es particular, pero la condición de vida a la que nos empujan ciertos modelos de mundo, ciertos paradigmas, no lo son tanto.

A quienes no la padecemos: sigamos investigando, conociendo estas vidas, dialogando, apoyando a las familias, maravillándonos de las verdades misteriosas que pueden traer, condenando todos los abandonos. Recomiendo altamente el hilo de Reddit del que extraje algunos versos.

A quienes la padecen: no están solos, hay amor esperándoles de este lado y del otro lado del miedo. Téngannos paciencia, ustedes a nosotros y no a la inversa.

Esto es para ustedes.

Ojalá sea de provecho.

Que Los Dioses y Las Diosas les sean propicios. Todos al fin; los que amen, un poco más.

Leonel

Nota: la elegida es una foto de 1924 hecha por Kurt Hielscher de la torre donde Hölderlin vivió la segunda mitad de su vida, cuidado por un zapatero.

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